Por Fernando Valsega, entrenador de fútbol y comentarista en Onda Vasca

Noticia publicada en eldesmarquebizkaia.com

Ya adentrados en el mes de diciembre y después de 15 jornadas de Liga, podemos asegurar que cualquier athleticzale de pro hubiese firmado de antemano tener estos puntos y el lugar que ocupamos en la clasificación en estos momentos. 

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Se puede pensar sin género de dudas que, salvo el Atlético de Madrid que está en un estado de forma impresionante desde hace tiempo y compite de tú a tú con los “de siempre”, estamos líderes en “la otra Liga”, esa competición donde se baten el cobre los equipos que no manejan presupuestos estratosféricos ni reciben el trato de favor de los Comités de Competición, algunos árbitros y de las diferentes cavernas mediáticas que viven por y para mayor gloria y beneficio del Real Madrid y el F.C Barcelona.

Epicentro de la dualidad que mantiene el negocio en que se ha convertido el fútbol. “Ecuación económico-deportiva” como lo definió el tío Floren, Presidente del Madrid ante sus acólitos de Punto Pelota. Curiosa definición (y yo que siempre había pensado que el fútbol era un deporte, en fin, será lo que la televisiones determinen que sea…)


Sin embargo este Athletic, empeñado en reivindicar constantemente que el traspaso del espíritu histórico del viejo San Mamés al actual progresa adecuadamente,  no acaba de alcanzar la regularidad deseada fuera del templo bilbaíno, alimentando de esta manera el ancestral DEBATE y la POLÉMICA que se vive en el seno de la afición zurigorri.  Atenuado unas veces por los partidazos como el que hicimos contra el todo poderoso Barcelona y reavivado otras cuando se pierde sin competir, como ha pasado en algunos partidos fuera de La Catedral y contra rivales accesibles.


¿Cómo se entiende esto…? 
No es muy difícil si consideramos las dos tendencias ya clásicas, la de los seguidores de la línea pragmática o resultadista, y la de los de la línea prolija y de juego combinativo que busca ganar pero “jugando bien al fútbol”, concepto muy subjetivo por cierto, (¿qué es jugar bien al fútbol?).
Desde luego para aquellos que lo miran desde el prisma del “resultado amigo”, la clasificación no permite ninguna duda, estamos en una situación difícilmente mejorable. Y para aquellos que creen que tenemos más puntos de los que merecemos por juego, las dudas existen. Así estamos.


Personalmente, considero que los seguidores de ambas tendencias  tienen parte de razón. Valoro con gran alegría la clasificación y la cantidad de puntos que tenemos porque nos brinda un plus de tranquilidad importante  para afrontar la competición con ilusión y confianza, sin el nerviosismo de antaño, sin tanto stress. Y también asumo que tal vez no los merezcamos del todo por el juego realizado en muchos partidos que conseguimos sacar adelante, pero “de aquella manera”. 
¿Esto es producto de la irregularidad o el desequilibrio? 
Puede ser, pero también es verdad que es  lógico en un equipo en formación que busca alcanzar el “oficio” necesario para llegar a ser un equipazo a medio plazo.


Me tengo que mojar y lo haré metiendo en una coctelera todo lo visible y lo deseable, lo invisible y desagradable, los antecedentes de la temporada pasada, las incorporaciones de jugadores, los descartes y las cesiones, la llegada de Valverde y de su grupo de trabajo, el cambio de estadio, los problemas y las alegrías, el desmantelamiento de las plantillas por las carencias económicas de muchos rivales históricos y directos, la camada de cachorros que viene por detrás con muy buena pinta, las frías estadísticas y las cálidas perspectivas… extraigo SENSACIONES POSITIVAS de cara al futuro del equipo.


Creo que tenemos una plantilla un pelín desequilibrada porque hay cierto “overbooking” de jugadores en el centro del campo y de la defensa y carencias en otras posiciones como la de lateral derecho o el centro de la delantera, pero que aún así , es bastante superior a la de la temporada pasada. La incorporación de los Mikel Rico, Beñat, Kike Sola, Mikel Balenziaga, e incluso la del inédito hasta el momento, Xabi Etxeita, y la irrupción de  los canteranos que en ocasiones ha subido el Txingurri, fomentan la competencia interna, encarecen la titularidad y mejoran las prestaciones del equipo.


Luego está el trabajo de Valverde, un hombre que hasta el momento lo está haciendo de maravilla, demostrando que no se casa con nadie en la búsqueda constante de su equipo ideal y que poco a poco va encajando piezas después muchas probaturas tanto tácticas como de nombres. El centro del campo, eje de las acciones defensivas y ofensivas del equipo está teniendo un resultado sobresaliente con la versatilidad de Mikel Rico y el trabajo descomunal de Ander Iturraspe, cada vez más jugador, cada vez más referente y líder del equipo. 
Para mi está es la clave de la mejora del rendimiento y el mérito es del Txingurri que lo ha sabido ver y consolidar.


Y también que ha encontrado la base ideal de cualquier técnico: LA DEFENSA. Después de 15 partidos de Liga parece  que el equipo está alcanzando la regularidad deseada con la resurrección de un Gorka Iraizoz impresionante desde su vuelta a la titularidad, que da confianza a sus compañeros y tranquilidad a las gradas,  el eterno e indiscutible Andoni Iraola en la banda derecha, la experiencia del “boss” Carlos Gurpegi y el chaval Aymeric Laporte como pareja de centrales y la de un Mikel Balenziaga que últimamente está dejando buenas sensaciones en la izquierda….LEER MAS…eldesmarquebizkaia.com

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