No le gustan nada las entrevistas, no lo esconde. Tampoco que le reconozcan por la calle, firmar autógrafos o tener que acudir a actos promocionales. Del fútbol, a Raúl García (Pamplona, 1986) sólo le gusta el fútbol. Le encanta de hecho. Pero es, ante todo un profesional como la copa de un pino y asume que todo eso es parte de su trabajo. «Son cosas que hago por respeto a los aficionados, al trabajo de los periodistas y al del resto de personas que trabajan a nuestro alrededor», explica. Y en el rato que comparte con EL MUNDO lo demuestra: atiende con una sonrisa a todos los aficionados que le requiren por el camino, acepta obediente todas las indicaciones del fotógrafo y responde a todas las preguntas con educación exquisita y sin torcer nunca el gesto.

¿Se acostumbra a que le reconozcan por la calle?
Acostumbrarme sí. Gustarme no, pero sé que es parte de mi trabajo. Después de tanto tiempo jugando en Primera, te acostumbras a sentirte permanentemente observado, pero preferiría pasar desapercibido y que no me conocieran. Me gustaría recuperar de vez en cuando ese anonimato, hacer lo que quiera en cualquier momento, pasear tranquilamente con mi familia por la calle sin que nadie me esté mirando.

Algo a lo que el común de los mortales no le da demasiado valor.
Hasta que no lo pierdes, no te das cuenta de lo importante que es eso. En las vacaciones, por ejemplo, intento irme a sitios donde no me conozcan demasiado. Aunque siempre llegas al hotel y hay alguno que te conoce.

¿Es cierto que en Bilbao el aficionado es menos invasivo que en otras ciudades?
Sí, esa es la sensación que me está dando. Estoy agradeciendo poder pasear con tranquilidad con mi niña y mi mujer. Yo nunca he puesto ni pondré una mala cara a quien me pida un autógrafo, pero agradezco esa tranquilidad, claro.

¿Disfruta de toda la parafernalia que rodea al fútbol de elite? ¿De las entrevistas con los medios de comunicación, por ejemplo?
No. Lo hago por el respeto a la prensa y a la gente que trabaja en esto. Prescindiría de ello, no va conmigo. Soy un privilegiado, lo sé, pero si pudiera elegir y no supusiera faltarle al respeto a la gente, preferiría que las entrevistas las hiciera otro.

¿Lee y escucha lo que se dice de usted en los medios?
Sobre mí, leo más alguna cosa que me pueda mandar algún amigo porque le haya llamado la atención que porque yo me ponga a buscarlo. Claro que te gusta cuando hablan bien de tí, pero prefieron pasar desapercibido y no leer demasiado lo que se dice de mí.

¿Le gusta verse en televisión?
No. Bueno, sí me gusta para corregir los fallos, pero no me gusta verme.

¿Por qué?
No me he acostumbrado nunca a la sensación de verme en el campo. No me gusta.

¿Son muy distintos el Raúl futbolista y el Raúl persona?
Tienen muchas cosas en común, aunque fuera del campo soy muchísimo más calmado, una persona muy tranquila. Pero ese gen ganador que tengo en el campo lo tengo también para intentar ser mejor persona cada día.

¿Ser padre le ha cambiado la vida, más allá del día a día?
No. Sí quizá en fijarme más en lo que necesitan los demás que en mí mismo, eso te lo enseña ser padre. Pero más allá de eso, no. Aunque igual habría que preguntarle a mi mujer… Estoy muy orgulloso de ni hija, de mi mujer, de mi familia… Es un pilar importante en mi vida, un orgullo que tengo.

Dicen que su día a día es de casa a Lezama y de Lezama a casa.
Sí, eso es lo que me lo pide el cuerpo, soy muy hogareño. Aunque eso no quita para que tenga mis ratos con amigos o con gente del equipo, claro.

¿A quién pidió consejo antes de fichar por el Athletic?
Pregunté a bastante gente, a mi familia por supuesto y también a gente que conocía el club, pero la decisión fue solo mía, no quería cargar la responsabilidad de la decisión en otras personas.

¿Le costó dar el paso?
Sí, porque tanto quedarme en el Atlético como venir aquí eran dos opciones totalmente positivas para mí. Me costó porque llevaba muchos años en un club donde me había ganado muchas cosas a base de trabajo. De lo que no dudé en ningún momento es de si iba a estar bien en el Athletic o no.

¿Le sorprendieron tantas preguntas en su presentación sobre si era antiAthletic?
No me sorprendió. Lo bonito del fútbol también está en este tipo de rumores que se crean a partir de cualquier charla en una grada. La decisión de fichar por el Athletic fue mía así que, si no hubiese querido, no habría venido. Eso zanja cualquier duda. Yo tenía claro que venía a un gran club.

Todo el mundo coincide en que se ha adaptado muy rápido y muy bien al equipo.
Porque todos los compañeros me han dado facilidades para integrarme. Tengo una sensación similar a cuando estaba en Osasuna, de que todos somos iguales en el vestuario. En el Atlético también teníamos un gran grupo, pero con más nacionalidades… Diferente. Adaptarse aquí a nivel humano es muy fácil. A nivel futbolístico es otra historia, pero me han ayudado mucho.

¿Sus compañeros le han hecho sentirse importante?
Son cosas que te ganas. También lo sentía en Madrid, porque notaba que la gente confiaba en mí. Tú muestras una forma de ser y de trabajar y te puedes convertir en un ejemplo, entre comillas. Tanto de Osasuna como del Atlético he salido bien por mi forma de ser.

En el Atético, en Madrid, ha pasado de ser un adolescente a convertirse en padre de familia.
Madrid nos ha marcado mucho, tanto a mi mujer como a mí. Hemos formado una familia y todos los recuerdos personales que nos deja son importantes.

Años atrás, tuvo otras oportunidades de fichar por el Athletic.
Los pasos hay que darlos cuando es oportuno. Se está viendo que la decisión de venir ahora ha sido la correcta.

¿Le pidió el Atlético que aceptara la oferta?
No, para nada. Siempre que el Athletic se ha dirigido a mí, el club lo ha sabido y nunca me han obligado a irme, ni me han pedido que lo hiciera. De hecho, ellos intentaron que me quedara, porque me conocen perfectamente y saben lo que podía aportar, jugara más o menos minutos.

Le costó mucho ganarse el cariño de la afición del Atlético. ¿Lo pasó mal durante su primera etapa en el Calderón?
No fueron momentos fáciles, pero lo veo desde el lado positivo. La gente que me pitó, quizá me ayudó a estar donde estoy ahora mismo y a ser una persona más madura y un jugador más completo

Pero no será sencillo convivir con los pitos de tu propia afición.
Hay que saber asimilarlo, pero no es fácil para nadie jugar con tu propia grada en contra. Algunos jugadores se vienen abajo por ello, pero a mí me ha ayudado a ser mejor. Es bueno recibir palos de vez en cuando, porque si todo va bien y no hay problemas, cuando te viene uno es más difícil de asimilar.

Volverá en un mes al Calderón. ¿Le apetece hacerlo?
Sí, sí me apetece. Son muchos años allí, en un club que considero una de mis casas. Va a ser una sensación extraña pero bonita,. Mis ex compañeros y los actuales saben que iré ahí a intentar ganar.

¿Le ha marcado Simeone?
Como todos mis entrenadores, de todos he sacado cosas buenas. He tenido suerte en ese sentido, la verdad. Con Simeone, además, hemos ganado títulos y aprendimos mucho como grupo.

¿Cree que en ocasiones se le ha valorado más por su esfuerzo que por su calidad?
Yo sé lo que soy y lo que le puedo aportar a mi equipo. El aficionado puede decir lo que quiera. Al final, parece que cualquiera sabe de fútbol por ver dos partidos, pero no es así. Yo siempre digo que de fútbol no sé mucho, así que fíjate.

También se ha dicho que usted es un jugador sucio en el campo.
Es muy diferente ser competitivo y ser sucio. Tengo muy claro dónde está el límite. Jamás daría un codazo o un golpe a malas. Lo que comentaba antes, como de fútbol todo el mundo opina…

Palabras de un ex compañero suyo: «Si está en tu equipo, le adoras; si está en el contrario, le odias».
Es que yo voy a muerte con mi compañero. Tengo claro que quiero el bien para mí y para mi equipo. Es por lo que peleo.

Habla mucho con los árbitros.
Es un error que tengo desde siempre, creo que lo hago en exceso, aunque en parte creo que lo necesito. Hablo mucho con los árbitros, pero jamás les falto al respeto.

Da la sensación de que sabe en todo momento qué rival lleva amarilla, cuál ha sido apercibido…
Jugar un partido de fútbol no consiste sólo en jugar 90 minutos. Hay que ser inteligente. La veteranía te da experiencia para saber qué sucede en cada momento y leer las situaciones de juego de una manera que con 20 años quizá no ves.

¿Se siente un líder?
No. Simplemente trato de que los demás estén bien y ayudar les en lo que pueda.

¿Y un referente para los más jóvenes?
Eso sí me gustaría ser, aunque no sé si me ven así. Sobre todo que aprendan un poco la importancia del esfuerzo, tanto en lo futbolístico como en lo personal.

¿Añoraba sentirse verdaderamente titular?
Tampoco me siento así. He aprendido que para ser una persona importante en un equipo, no es necesario que juegues siempre. Aquí juego más que en el Atlético, pero cada día tengo que trabajar para que eso continúe.

¿Mira a la Eurocopa?
Nunca he estado pendiente de ese tema. Me gustaría ir, eso está claro, yo siempre aspiro a la máximo, pero para eso lo que tengo que hacer es rendir muy bien aquí. La decisión la tiene el seleccionador.

¿Qué le parece que el máximo goleador nacional de la temporada no acuda a la selección?
Por méritos está claro que Aduriz debería ir. La decisión es del seleccionador y él sabrá por qué no le convoca, pero sus méritos son indiscutibles.

Se entiende bien con Aduriz.
Tiene una forma de ser muy parecida a la mía. Es una persona muy competitiva y está a un nivel de forma espectacular. Tengo la suerte de haber encajado muy bien con él y con el resto de compañeros.

Williams está a un gran nivel.
El miedo que tengo con él, y se lo dije, es que se le suba a la cabeza. Tiene que estar tranquilo. Es joven, lo está haciendo muy bien, pero tiene que ser consciente de que en el fútbol hoy te quieren todos y mañana te pitan. Lo bueno es que es un chico inteligente y lo tiene claro. Lo mejor que le puede pasar es que la gente no le dé tanta bola y que siga marcando goles.

¿Este Athletic puede aspirar de nuevo al cuarto puesto?
Soy de ir poco a poco. Estamos bien y aún tenemos margen de mejora, pero esta competición es muy complicada, en cualquier partido tienes que estar a un nivel muy alto para ganar. Lo intentaremos, de eso no hay duda.

 

Fuente: www.elmundo.es

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